Estar en buena forma física reduce la mortalidad después del primer infarto

Cuanto mejor sea nuestra condición física, menor será la probabilidad de morir tras padecer un primer infarto.  

Hacer ejercicio de manera regular es un hábito que mejora el estado físico de las personas y, por lo tanto, su salud, en especial la de aquellas con riesgo cardiovascular. Y no solo eso, ahora un estudio de la Universidad John Hopkins en Baltimore (Estados Unidos) ha determinado que cuanto mejor sea nuestra condición física, menor será la probabilidad de morir tras padecer un primer infarto.

"Siempre hemos sabido que las personas en mejor forma física viven más, pero no teníamos pruebas que asociaran la forma física a la supervivencia tras un primer infarto. Tiene sentido, pero creemos que hasta nuestros resultados no había evidencias que finalmente constataran esta asociación", explica Michael Blaha, director del estudio.

De hecho, Clinton Brawner, coautor del estudio explica que los médicos que atienden a pacientes con factores de riesgo cardiovascular deberían simplemente decirles: "usted necesita empezar desde ya un programa de ejercicio para mejorar su forma física y sus probabilidades de supervivencia por si sufre un infarto".

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron los historiales médicos de 2061 pacientes (38% eran mujeres) con una edad promedio de 62 años, que se habían sometido a una prueba de esfuerzo físico antes de sufrir su primer infarto y que, utilizando la escala de equivalencia metabólica (MET), se les cuantificó su consumo energético.

Cabe recordar que la MET indica una mejor forma física cuando mayor es la puntuación. Se trata de una escala de 12 puntos en la que el 1 equivale asedentarismo absoluto, el 3 a caminar, el 7 a correr, el 10 a trepar por una cuerda y el 12 a esprintar (correr al máximo posible).

Los resultados, publicados en la revista Mayo Clinic Proceedings, mostraron que solo 634 pacientes del total obtuvieron en la MET una puntuación de 10 o más puntos, lo que significó que tenían una tasa de mortalidad un 40% inferior que el resto de participantes luego de haberse presentado el primer infarto.

Esto demostró que las personas en mejor forma física tienen menor probabilidad de morir una vez suscitado el infarto. Concretamente, cada punto extra en la MET supone una reducción del 8% de la mortalidad tras el primer episodio. Esto no quiere decir que las personas en buen estado físico no puedan sufrir un infarto pero "tienen menor probabilidad de morir a causa del mismo", sentenció Blaha.
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