Por qué consumir más frutos que contengan vitamina C?

La naranja es un fruto cítrico muy consumido en nuestro medio por su accesibilidad, frescura y valor nutricional. Tradicionalmente, se le vincula con la prevención de enfermedades respiratorias como la gripe, por su alto contenido de vitamina C. No obstante, si bien se le relaciona con efectos positivos, también con negativos.

La vitamina C tiene una acción en el sistema inmune fortaleciéndolo y además contribuye con la formación de colágeno, proteína abundante en nuestro cuerpo que favorece a la salud de la piel y otros tejidos tegumentosos.

La asociación negativa tiene que ver con los problemas de alergia, como los de tipo asmático o procesos irritativos en la mucosa gástrica del estómago, como en el caso de pacientes con gastritis, advierte la nutricionista, Sara Abu Sabbah.

Además, organismos de salud y centros de investigación no recomiendan el consumo excesivo de vitamina C (2000 mg al día), ya que puede causar dolencias estomacales y diarrea; además puede generar calambres abdominales, y el posible desarrollo de ataques agudos de gota.

No obstante, hay que tener en cuenta que el cuerpo no es capaz de producir por si solo vitamina C y por eso es necesario consumirla diariamente de los alimentos que la contienen. "Por ejemplo, medio vaso zumo de naranja aporta alrededor de 50 mg y una unidad de naranja cubre las necesidades diarias de esta vitamina en la mayoría de edades", explica la especialista.

Las mujeres gestantes, los lactantes, los consumidores de tabaco, los deportistas y otros grupos humanos, cuyos requerimientos de esta sean más elevados, pueden beneficiarse consumiendo al menos un vaso de zumo de naranja al día.

Por otro lado, es importante tener en cuenta que el aporte de la naranja en cuanto a azúcares y calorías es muy bajo. "Una unidad de naranja aporta 69 calorías mientras que 100 ml de zumo (equivalente a un vaso) aporta solo 45 calorías, cantidades ideales para mantener un peso saludable".

¿En zumo o entera?

La doctora Abu Sabbah explica que en el caso de las personas con problemas con el metabolismo de la glucosa, insulina o peso, es mejor consumir la naranja entera, pues de esta manera la llegada del azúcar a la sangre es más lenta.

Por el contrario, para deportistas, quienes tienen un trabajo físico intenso, el zumo puede resultar mejor porque sus azúcares se utilizan más rápido.
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