Cómo tener un vientre plano


No comas nada de 2 a 3 horas antes de ir a la cama. Tu cuerpo se ralentiza cuando duermes, lo que evita que digiera de manera apropiada la comida en tu estómago.
  • En la noche, tu organismo es mucho menos activo, lo que significa que tu cuerpo probablemente almacenará las calorías que consumes tarde en la noche como grasa en lugar de quemarlas como energía.
  • Procura no comer nada por lo menos unas 2 o 3 horas antes de irte a dormir o sigue una “dieta diurna”, la cual te permitirá comer durante las horas del día.
Come de manera más saludable. No existe ningún secreto verdadero en lo concerniente a una dieta que te permita tener un vientre plano; solo necesitas comer alimentos más saludables tales como frutas, verduras y granos enteros, reduce tu consumo de comida chatarra, tales como dulces, papas fritas y comida rápida. Con solo hacer este cambio simple, verás todo un mundo de diferencia en tu estómago. Sin embargo, no es recomendable que lo hagas de manera repentina; trata de ir paso a paso en el rumbo de una dieta saludable, pero reemplaza de manera consistente los alimentos malos con los buenos. Estos son algunos cambios simples que puedes hacer:
  • Come muchas proteínas magras. Los frijoles, las nueces y la carne magra son alimentos muy buenos, ¡siempre y cuando no comas grasas!
  • Come granos enteros. Busca las etiquetas que digan “100% grano entero” o “100% integral” y no solo “harina de trigo”. Los granos enteros te mantendrán lleno por más tiempo, lo que te ayudará a perder peso y a conseguir un vientre plano.
  • Consume productos lácteos con bajo contenido en grasa. Cambia los lácteos altos en grasa que consumes por alternativas bajas en grasa, las cuales son ricas en proteínas y en vitamina B6.
  • Come grasas saludables. No todos los tipos de grasa son perjudiciales. Las grasas monoinsaturadas que se encuentran en los aguacates, en las nueces y en el aceite de pescado son realmente muy buenas para ti y pueden ayudarte a perder peso. Solo aléjate de las grasas trans que se encuentran en los alimentos procesados y en los productos horneados.[1]
  • Disminuye tu consumo de sodio. El sodio provoca que tu cuerpo retenga agua, lo que hace que te veas hinchado, sobre todo alrededor de la región abdominal. Cada vez que puedas, trata de sustituir los alimentos ricos en sodio con alternativas más saludables. En lugar de usar la sal de mesa regular opta por la sal marina o kosher, las cuales tienen menos cantidad de sodio, además evita la salsa de soya, ya que está llena de este componente.


Disminuye el tamaño de las porciones. En lugar de comer los tipos de alimentos incorrectos, muchas personas comen demasiado de los alimentos correctos. Debes comer solo lo suficiente hasta que te sientas lleno y luego detente. Si comes bocadillos regulares y saludables a lo largo del día, no deberías sentir hambre.
  • Un buen truco es utilizar platos pequeños cuando comas. De esa manera, tu plato se verá colmado de comida, pero en realidad comerás menos de lo que normalmente harías. También procura llenar al menos la mitad del plato con verduras.
  • Trata de masticar con lentitud y minuciosidad al momento de comer. Masticar bien la comida te ayuda a acelerar la digestión en el estómago, dejándote con una sensación de hinchazón y gases. Debes masticar cada bocado hasta que alcance la consistencia de la salsa de manzana.[3]
  • Al comer, toma descansos pequeños entre cada bocado de comida. El tiempo extra le dará a tu estómago una oportunidad de darse cuenta de que está lleno, evitando así comer en exceso.

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