Cómo tener una piel perfecta

Descubre tu tipo de piel. El primer paso para tener una piel perfecta es descubrir una rutina de cuidado para tu piel que vaya de acuerdo a tu tipo de piel. Cada persona tiene una piel única, por lo cual lo que funciona para una persona, puede no funcionar para ti. Observa tu piel minuciosamente y decide si tienes piel normal, sensible, seca, mixta, propensa al acné, o grasosa.
  • Si tienes piel normal, ¡tienes suerte! Tu piel no se torna grasosa, los poros de tu piel son pequeños, su tono es uniforme, y es muy raro que te salgan granitos.
  • La piel sensible tiende a ser muy reactiva; puede ponerse seca, tener escozor, o irritarse, dependiendo del clima, tu estilo de vida, y de los productos que utilizas.
  • La piel seca generalmente se siente tensa después de la limpieza y puede tornarse áspera, o con descamaciones, especialmente cuando está expuesta a un clima frío o seco.
  • La piel mixta significa que tu piel es seca y grasosa. Puede sufrir de descamación y resequedad en los bordes, pero ser grasosa en la zona T del rostro.
  • La piel propensa al acné, como su nombre lo indica, es propensa a tener granitos, espinillas y exceso de grasa. Aunque intentes mantenerla limpia, siempre sufre de erupciones.
  • La piel grasosa puede tornarse grasosa y tener brillo después de una hora de haberse lavado el rostro. Incluso la grasa puede filtrarse a través del maquillaje, haciendo que éste se corra.
  • Asimismo, que tu tono de piel sea claromedio, u oscuro también determinará los problemas de piel a los que seas propenso, y deberás tomarlo en cuenta cuando elijas los productos para el cuidado de tu piel.  
Lava tu piel dos veces al día, no más, ni menos. Es muy importante que laves tu piel ya que así eliminas la suciedad, grasa, bacterias, y restos de maquillaje que puedan haber quedado en tu piel.
  • Si embargo, muchas personas consideran que mientras más laven su rostro es mejor; pero esto es un error. Lavar tu rostro en exceso es tan malo como no lavarlo; ya que la piel se seca y puede hacer que se ponga roja y se irrite.
  • Lava tu rostro solo dos veces al día; una vez en la mañana para limpiar la grasa formada durante la noche, y una vez en la noche para retirar la suciedad y el maquillaje del día.
  • Utiliza una loción desmaquilladora adecuada para tu piel (deberá estar especificado en el frasco). Si es posible, evita utilizar lociones desmaquilladoras con fragancia, color, o con muchos químicos; ya que esto podría irritar tu piel, o simplemente podría ser poco efectiva. Cuando tengas que elegir productos para tu rostro, los más simples son los mejores.
  • Para limpiar tu rostro, utiliza agua tibia. El agua caliente podría ser muy fuerte y secaría tu piel, mientras que el agua tibia es perfecta ya que abre los poros. Rocía un poco de la loción desmaquilladora en tus manos y utiliza los dedos para aplicarla suavemente y con movimientos circulares sobre tu rostro.
  • Luego, enjuaga tu rostro con agua fría (para cerrar tus poros), asegurándote de enjuagar todo el producto. Utiliza una toalla limpia para secar tu rostro con delicadeza (no frotes tu rostro ya que es muy fuerte para tu piel). O, incluso mejor, deja que tu rostro se seque solo.

Utiliza una loción tonificante. Las lociones tonificantes son los productos para el cuidado de la piel a los que se les da menos importancia, y es un paso que muchas mujeres obvian. Aunque no es totalmente necesario en tu rutina de cuidado de la piel, la tonificación tiene muchos beneficios.
  • En primer lugar, las lociones tonificantes ayudan a eliminar los restos de suciedad, de maquillaje, o células muertas que tu loción desmaquilladora no retiró, dejando tu piel totalmente limpia. En segundo lugar, estos productos ayudan a restaurar el balance del pH de la piel a un nivel ideal levemente ácido. Y, en tercer lugar, las lociones tonificantes dejan tu piel ligeramente húmeda, lo que permite que absorban mejor cualquier producto (como productos hidratantes, sueros, y bloqueadores solares) que apliques después.
  • Además las lociones tonificantes son una excelente forma de añadir ciertos ingredientes activos a tu rutina de cuidado de piel. Qué ingredientes activos elijas dependerá totalmente de tu tipo de piel. Las personas con piel propensa al acné necesitarán lociones tonificantes que contengan ácido alfa hidróxido, y ácido beta hidróxido que exfolian la piel. Las personas con piel seca deben elegir lociones tonificantes hidratantes que contengan vitamina E o aloe vera; y las personas que buscas beneficios anti envejecimiento deberán elegir lociones tonificantes que contengan anti oxidantes (para reparar la piel) y retinoides (para combatir las arrugas). Sin embargo, es importante tomar en cuenta que las personas con piel seca o sensible deben evitar utilizar lociones tonificantes que contengan alcohol, ya que podrían ser muy fuertes y resecarían su piel.[1]
  • La mayoría de lociones tonificantes son líquidas y son muy fáciles de usar. Simplemente vierte un poco de producto en un pedazo de algodón limpio y pásalo suavemente sobre tu rostro y cuello. Deja la loción sobre tu rostro, no es necesario retirarla.

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