Cómo comer sano en la universidad

Toma decisiones inteligentes en la cafetería. El temido "freshman 15", la cual es una expresión de uso común americana que se refiere al aumento de "15" libras de peso durante el primer año de universidad, se atribuye principalmente a las elecciones no saludables que se toman en la cafetería. Si bien puede ser emocionante tener opciones ilimitadas de alimentos y ser capaz de comer con todos tus amigos, estar constantemente en un entorno de "todo lo que puedas comer", puede ser peligroso si no practicas cierta fuerza de voluntad. Esto es lo que puedes hacer para evitar las tentaciones de la cafetería:
  • Date una vuelta por la cafetería antes de tomar una decisión. Muchas personas comen de más en las cafeterías o bufetes porque no pueden tomar una decisión acerca de qué comer. Ayuda que leas el menú, recorre las diferentes barras de alimentos, y elige lo que sea más atractivo para ti.
  • Cuando tengas duda, ve a la barra de ensaladas. Llena tu plato con verduras y agrega una fuente de proteínas como pollo, atún o tofú. Aléjate de los aderezos para ensaladas gruesos y cremosos, ya que están cargados de calorías adicionales. Considera hacer tu propio aderezo con aceite de oliva y vinagre.
  • No tienes que adoptar una sola comida. Mezcla y combina para ayudarte a obtener una comida completa que contenga las verduras, proteínas magras y carbohidratos complejos que necesitas.
  • Evita el postre. No debes comerlo solo porque está ahí. Come el postre de dos o tres noches por la semana. Cuando comas postre, elige una opción saludable como yogurt helado con nueces o granola en vez de tarta de queso o bizcochos de chocolate.

  • Guarda alimentos saludables en tu dormitorio, como fruta, granola y sopas enlatadas. Come estos bocadillos saludables en lugar de ir corriendo a la máquina dispensadora a la mitad de tu noche de estudio. Como bono, este tipo de alimentos te mantienen satisfecho durante más tiempo, y no te da un "bajón" como lo hacen las bebidas energéticas y los dulces.
    • Existen muchas frutas que no necesitan refrigerarse, incluyendo naranjas, plátanos, manzanas y peras.
    • Si es posible, consigue un refrigerador pequeño para tu dormitorio y almacena productos perecederos como el yogurt, puré de garbanzos y zanahorias.

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